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Todo lo que sé lo aprendí en el parvulario

10 oct
3 min de lectura

Escrito por: Myriam López

Estratega creativa y mentora en Emprende Plan

Estrategias lúdicas y postura de negocio


Cuando emprendemos, es fácil pensar que cada problema necesita una herramienta nueva, una estrategia más sofisticada o una respuesta inmediata.

A veces conviene volver a algo mucho más básico.


Este credo llegó a mí hace muchos años a través de mi querido jefe, Frank Pintauro. Aunque él ya no esté, su sabiduría sigue dando frutos.


Puedes leer los once principios de una vez o detenerte en el que más se parezca a lo que estás viviendo hoy. Esto no es un examen ni una lista de once tareas nuevas.


emprendemos

1. Comparte lo que tienes

Compartir no significa regalar tu trabajo ni estar disponible para todo el mundo. Puede significar poner en común una experiencia, una pregunta, una perspectiva o algo que ya sabes hacer.

¿Qué podrías poner en común sin regalar tu trabajo ni traspasar tus propios límites?


2. Juega limpio

Los acuerdos claros cuidan las relaciones. También los precios, los plazos y las expectativas necesitan ser entendidos por todas las personas implicadas.

¿Hay algún precio, acuerdo o expectativa que convendría aclarar?


3. No hagas daño a los demás

Una decisión puede funcionar para el negocio y, al mismo tiempo, tener consecuencias que todavía no hemos mirado.

¿A quién más afecta la decisión que tienes delante?


4. Devuelve las cosas a su sitio

Cerrar una conversación, guardar bien un documento o cumplir un compromiso pendiente también forma parte del trabajo.

¿Qué conversación, herramienta o compromiso necesita volver a su sitio?


5. Recoge lo que hayas ensuciado

Todas creamos algún desorden mientras aprendemos: procesos innecesarios, mensajes confusos, tareas duplicadas o promesas difíciles de cumplir.

¿Qué parte del desorden te corresponde ordenar, aunque no sea todo el desorden?


6. No cojas lo que no es tuyo

Las ideas, las imágenes, el tiempo y el trabajo de otras personas merecen permiso, reconocimiento y cuidado.

¿Estás utilizando algo ajeno con el permiso y el reconocimiento adecuados?


7. Pide perdón cuando hagas daño

Equivocarse forma parte de trabajar con otras personas. Reparar requiere reconocer lo ocurrido y hacer algo concreto al respecto.

¿Hay algo que puedas reparar con una disculpa clara y una acción concreta?


8. Cuida tu cuerpo

El cuerpo suele detectar antes que la cabeza cuándo el ritmo, la postura o la forma de trabajar han dejado de ser sostenibles.

¿Qué te está diciendo tu cuerpo sobre la manera en que estás trabajando?


9. Lleva una vida equilibrada

Aprender, pensar, crear, jugar y trabajar necesitan espacio. Ese equilibrio no tiene que ser perfecto ni idéntico todos los días.

¿Qué ocupa casi todo el espacio y qué estás dejando siempre para después?


10. No pierdas la capacidad de asombro

La costumbre hace que dejemos de mirar. La curiosidad puede devolvernos preguntas que habíamos sustituido por respuestas automáticas.

¿Qué estás dando por sabido que merecería una segunda mirada?


11. Cuando salgáis al mundo, daos la mano y permaneced juntas

Emprender no exige resolverlo todo sola. A veces necesitamos otra mirada, alguien con quien ordenar una pregunta o una persona que camine a nuestro lado durante un tramo.

¿Con quién podrías pensar en voz alta sin pedirle que resuelva el problema por ti?


Elige un principio. Responde a su pregunta en una frase.

Si hoy no tienes una respuesta, puedes dejarla abierta y volver a ella otro día. Con eso basta por ahora.


Myriam López

Estratega creativa y mentora en Emprende Plan

Estrategias lúdicas y postura de negocio

Inspirado en el credo de Robert Fulghum, que conocí gracias a Frank Pintauro.

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